Desde hace un par de semanas, en la sede de la asociación Down Extremadura (Downex) en Mérida, reciben llamadas y correos electrónicos de distintos puntos del país. Todas las personas solicitan lo mismo y tienen algo en común. Desean conseguir uno de los calendarios de la agrupación para el 2010 y comparten su afición por la tauromaquia en general y por Alejandro Talavante en particular.
La razón es que el diestro pacense es uno de los personajes que pone rostro al calendario que la asociación ha elaborado para el próximo año.
«En un gesto de solidaridad, Alejandro ha seleccionado esa foto para anunciarse y está publicada en su página web y en los principales portales taurinos por lo que todos sus seguidores la han visto y nos llaman interesados desde Cantabria, Madrid, Barcelona... intentaremos que pueda llegar a todos ellos». Lo explica ilusionado el técnico de proyectos y responsable del área de comunicación social de Downex, Manuel Martín Cobos. Pero Talavante no es la única persona conocida del calendario. Un total de trece extremeños de distintos ámbitos han puesto cara a la solidaridad y han posado junto a chicos de la asociación.
Así, por ejemplo, Antonio Ferrera y Manuel Bejarano protagonizan una simpática imagen junto a cuatro pequeños en la plaza de toros de la finca del diestro de Villafranco del Guadiana. Por su parte, Pilar Boyero canta copla junto a Begoña, Nacho y Miguel y la periodista Sara Solomando comparte plató con Alejandro, Jorge y Fernando.
Totalmente solidario
Pero si delante del objetivo había solidaridad y altruismo, detrás de la cámara también. Seis fotógrafos de la región han querido aportar su granito de arena y se han encargado de las imágenes de manera gratuita. Cada una de ellas con un estilo propio, lo que aporta al calendario un valor añadido. Pedro Casero, Ceferino López, Ángel Corbacho, Luis Casero, Juan Monje y José Higuero han reflejado en las instantáneas la sonrisa alegre de los chicos de la asociación y las personas con las que posan. Aunar esfuerzos nunca tuvo un rostro tan amable.
«Se trata de una simbiosis, una ayuda mutua. Estoy muy agradecido a esas personas que se han prestado a fotografiarse con nuestros hijos porque serán un anzuelo para la venta de calendarios. Para ellos, retratarse con una persona con síndrome de down es una lección de solidaridad», apunta el presidente de Downex Luis María González.
Las personas que han colaborado, además de compartir instantánea con los chicos han intercambiado risas, historias y experiencias. También ha sido así para los fotógrafos. José Higuero, que además de realizar dos de las imágenes se ha encargado del diseño y maquetación, reconoce que pasó un rato muy agradable cuando retrató a Pilar y Jesús junto a Toño Pérez y José Polo, almas del prestigioso restaurante cacereño Atrio.
La imagen no sólo es importante por lo que muestra y por las personas que aparecen -cuyo establecimiento posee dos estrellas Michelín y en ellos recayó una de las medallas de Extremadura en 2008- sino porque refleja la realidad que la asociación quiere trasladar. En ella, los chicos aparecen ataviados de cocineros, y está muy relacionado con el de la asociación: lograr que se integren en el mercado laboral todas las personas discapacitadas de la región.
«Este calendario ha querido incidir en la importancia de la inserción laboral de personas con down porque si conseguimos estimularles y darles autonomía pero después nadie les quiere contratar es un problema», reconoce Manuel Martín que añade que la asociación trabaja por ello en tres líneas: inserción laboral, cualificación profesional y prácticas en empresas o empleo con apoyo. «Queremos que tengan autonomía y que eso tenga como consecución final la vida independiente y por eso es tan importante su incorporación al mercado laboral», reconoce.
La cuantía recaudada irá destinada a sufragar tratamientos específicos en la asociación que atiende a más de 500 niños y jóvenes de toda la región. «Aunque recibimos ayudas económicas por parte de la administración, hay determinadas actuaciones para las que necesitamos un apoyo económico extra», apunta Luis María González.
Pero quizás, tan útil como la recaudación económica es la importancia del calendario para concienciar a la ciudadanía, para que se avance cada vez más en la integración social de estas personas que son discapacitadas pero en ningún caso incapacitadas. «Una persona con discapacidad es una lección magistral para una clase, para que los alumnos entiendan conceptos como la solidaridad o la generosidad», destaca el presidente de Downex, que se dedica además a la docencia. «Una sociedad que sabe querer, que sabe integrar, es una sociedad madura en la que merece la pena vivir», resalta Luis María González.
Se han editado 4.000 ejemplares en edición de pared y mesa. Se pondrán a la venta a partir de hoy, coincidiendo con el día internacional de las personas con discapacidad, en las seis sedes comarcales de la asociación que se encuentran repartidas por toda la comunidad. Aunque aún había dudas de última hora con respecto al precio, se estima que oscile entre los tres euros -el ejemplar de escritorio- y los cinco del de pared.
De esa manera, bien desde la mesa de trabajo o desde un muro de casa, la sonrisa cómplice de los chicos que han participado tratará de hacer más ameno el 2010 y con el apoyo económico de los que lo adquieran será posible que las personas con discapacidad logren un trabajo y con él un futuro mucho más prometedor.
«Participar en el calendario ha sido una satisfacción a todos los niveles, no sólo por poder contribuir con esta causa tan pura. Personalmente he disfrutado mucho y me ha servido para aprender y sentirme muy lleno. Creo que ellos me han dado más a mí que yo a ellos en esa mañana que estuvimos juntos».
«Es una asociación muy interesante porque me parece asombrosa la labor que realizan los padres. Además las personas con síndrome de Down son seres humanos encantadores. Los niños enseguida me dieron un abrazo y esa sonrisa permanente que tienen es realmente extraordinaria».
«Creo que cualquiera de los chicos se podría integrar perfectamente en las cocinas o en pastelerías en diferentes puestos. Lo importante es la integración en los centros de trabajo y las personas con discapacidad que conozco son muy constantes y disciplinados. Puedes contar con ellos para cualquier trabajo».