En la Plaza del Espíritu Santo hay doce jóvenes que sueñan con pegar el salto al mercado laboral. Entre ellos están Nacho Toboso, de 37 años, y Amaro Rivas, de 24. Pasan siete horas al día en el interior de las antiguas escuelas del 'Espiri', ahora convertidas en el Centro Ocupacional y de Formación de la asociación Down Extremadura. Aquí participan en talleres de reprografía, encuadernación y reciclado, entre otras materias. A Nacho, confiesa, le gustaría trabajar en el sector de la limpieza. Y Amaro quiere ocupar un puesto de conserje. «Cuando tenga un sueldo me compraré un piso», detalla el primero. «Mi primera paga la guardaré en la cartilla», agrega sin titubeos el segundo.
El centro de Down Extremadura es el puente que hay entre la formación reglada y el empleo. Hasta aquí llegan los chicos una vez que han superado la enseñanza obligatoria y aquí depositan sus esperanzas para lograr firmar un contrato. De momento, sólo dos socios tienen trabajo: Begoña consiguió en el mes de enero un puesto como auxiliar de cocina en el centro de diálisis Fresenuis Medical Care. Y Agustín es ya un veterano reponedor del centro comercial Carrefour. Además, varios jóvenes se forman estos días en el Gran Teatro para convertirse en futuros acomodadores. El Consorcio ha adquirido el compromiso de contratar a algunos de ellos una vez que finalice el periodo de formación. «Las empresas tienen ventajas al contratar a personas discapacitadas. Además, de cara a la imagen pública de la empresa o la institución, el hecho de abrirla a trabajadores con síndrome de down le imprime un carácter más solidario. Hay ventajas cualitativas y cuantitativas», subraya Manuel Martín Cobos, de la asociación Down Extremadura. «El problema es que no hay muchas empresas grandes en Cáceres, que son las que tienen que contratar por ley a un tanto por ciento de personas con discapacidad», lamenta Ana Martín, la responsable del Centro Ocupacional y de Formación.
Ayer fue un día importante para Amaro, Nacho y sus otros diez compañeros de aula. A las siete y media de la tarde tuvo lugar la inauguración de las obras de modernización a las que han sido sometidas las instalaciones que el Ayuntamiento donó a la asociación. Down Extremadura ha invertido los 85.400 euros concedidos por la Consejería de Sanidad y Dependencia en adaptar el edificio y eliminar las barreras arquitectónicas. Con este nuevo aspecto, ahora el colectivo confía en que la Junta de Extremadura les dé la oportunidad de duplicar las plazas de su centro.
Pero este no es el único reto de la asociación. Proyectan centralizar todas sus dotaciones en la barriada del Espíritu Santo. Quieren trasladar los servicios que prestan en la primera planta del centro de menores Julián Murillo -aquí se encuentra el servicio de atención temprana y el de habilitación funcional- a las antiguas escuelas del 'Espiri'. Para eso, argumentan los integrantes de Down Extremadura, necesitan más subvenciones de las administraciones públicas porque habría que ampliar el edificio.
La alcaldesa de Cáceres, Carmen Heras, anunció durante el acto que el Ayuntamiento ha iniciado el trámite para ceder a la asociación una vivienda destinada al proyecto 'Vida independiente', que prepara a cinco jóvenes para vivir de forma autónoma. Además, Heras recordó que el IMAS contratará a cuatro personas con discapacidad.
Nacho y Amaro confían en poder abrir un día la puerta que les permita salir al mundo laboral. Y dar el gran salto de sus vidas.
























